sábado, 22 de junio de 2013

Bobby G. Can't Swim. Y los espectadores no pueden elegir.

Bobby G. Can't Swim, película de bajo presupuesto, estrenada a finales de los 90. Una gran película de bajo presupuesto. Un film a reivindicar.

El culto la hacemos todos. Mentida, actualmente el culto lo crean y los dirigen unas cuantas personas, que no suelen estar interesadas en los aspectos culturales, sub-culturales o contraculturales. Lo que antaño era un proceso de selección y de valoración por parte de la crítica y del público, ha degenerado paulatinamente en una metodología muy precisa, normalmente aliena al criterio del espectador. Algunas películas se estrenan con el apelativo "de culto", otras adquieren susodicha nomenclatura pocos meses después de su estreno. 

Es una necedad... Una ridiculez impuesta por la era del derroche visual.

Bobby G. Can't Swim merece la etiqueta de película de culto. Evidentemente, mi propuesta resulta insignificante. Debería ser un proceso de selección causal y casual. Causal porque contiene todos los ingredientes para enriquecer el género al cual pertenece, y en cualquier caso, su reconocimiento debería darse mediante un proceso de reivindicación popular. Las ganas de ver una película, su disponibilidad, entenderla en su idioma original, pensar que se puede invertir el tiempo realizando otras tareas más provechosas...

Casual porque el azar también es relevante. Como opinarían algunos teóricos del azar (con los que no siempre estoy de acuerdo), la fortuna se puede manipular, pues son las personas quienes eligen que hacen con las oportunidades que se les presentan en la vida.


Ver o no ver una película que no es considerada de culto. Escribir o no escribir sobre ella.




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