domingo, 30 de junio de 2013

La bohemia

La vida bohemia no es lo que se muestra en la obra de teatro Rent. Tampoco es la performance constante y sin sentido en que se ven enfrascados los protagonistas de la película española Ingrid.

La actitud bohemia no busca satisfacer las ansias del intelectualismo más barato, no es una pose de cartón. Quién se autodenomina como bohemio/a, no es tal, sino un cretino/a. Los postmodernos son presas fáciles de la bohemia artificial.

Edvard Munch, dirigida por Peter Watkins en los años 70. En esta película podemos observar una reconstrucción histórica sobre la bohemia que se extendió por Europa a finales del siglo XIX. También hay indicios del pensamiento bohemio en “The Iceman Cometh”, una obra de Eugene O’Neill que fue adaptada al cine por John Frankenheimer. O en la clásica Moulin Roge, de John Huston.

Algunos referentes nacionales de la mentalidad bohemia son Max Estrella y su fiel acompañante, Don Latino, personajes creados por Valle-Inclán. O El Sexto sentido, una película muda de finales de los años 20. Su protagonista busca el sentido de la vida y de la felicidad a través de los consejos de un personaje llamado Kamus, que es presentado de la siguiente manera:

“El atrabiliario Kamus, mezcla de artista, borracho y filósofo, cree haber descubierto en el cinematógrafo un sexto sentido”

La pasión ha de regir alguna o algunas de las facetas de la vida de la persona bohemia. Puede ser una pasión desbocada, esperpéntica, condenada al fracaso perpetuo. El bohemio también puede ser un farsante, un especulador emocional que no sabe cómo canalizar su insatisfacción vital, un artista del engaño. O alguien que desea con locura elevar sus ideales hasta la máxima consecuencia. Ser bohemio no es una característica innata, es una actitud fomentada por el entorno sociocultural. Existen bohemios/as involuntarios/as, personas que no saben que llevan una vida bohemia hasta que se dan cuenta de que encajan con la definición.

Paradójicamente, de entre la gran cantidad de etiquetas fomentadas por la sociedad, la de bohemio o bohemia normalmente tiene una connotación positiva. En realidad, la mayoría de bohemios/as están acostumbrados/as al sufrimiento existencial, a la lujuria mental y a una divagación constante, con el objetivo de redefinir sus intereses personales. O pueden ser personas que han elegido vivir la vida con un grado de libertad inusual.

En cualquier caso, es una etiqueta que necesita una revisión constante, pues como sucede con tantos otros conceptos contemporáneos, su significado se ha frivolizado hasta la saciedad.

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